El roscado es la operación que crea un filete, es decir, una ranura helicoidal, en una pieza cilíndrica o cónica para permitir el montaje por atornillado. Se distingue el roscado exterior, en un vástago (tornillo, espárrago, eje), del roscado interior, realizado en un agujero mediante macho. La palabra designa también el propio filete.
Coexisten varios procesos. En el torno, una herramienta de roscar con perfil retira el material en varias pasadas sincronizadas con el giro. En el fresado, una fresa de roscar describe una hélice alrededor del agujero o del vástago. La laminación forma el filete en frío, presionando la pieza entre rodillos: es muy productiva para tornillos en gran serie y mejora la resistencia a la fatiga, porque las fibras del metal no se cortan. La terraja se emplea en series pequeñas, y el rectificado de roscas en piezas templadas y tornillos de precisión. Los sistemas más habituales son la métrica ISO (M), de paso grueso o fino, el paso en pulgadas (UNC, UNF), las roscas gas (G, R, NPT) para racores de fluidos y la trapezoidal (Tr) para husillos de maniobra.
Se rosca tornillería especial, ejes, vástagos de cilindro, terminales, racores y casquillos. Para las fijaciones habituales conviene elegir una rosca normalizada: el utillaje y los calibres existen en todas partes, lo que facilita el aprovisionamiento y el control. El roscado forma parte de los servicios de mecanizado CNC y de mecánica y montaje.
En una solicitud de presupuesto. Indique la designación completa (por ejemplo M12 × 1,5 – 6g), la longitud roscada, el sentido de la rosca (a derechas por defecto) y la salida de rosca. Si está previsto un tratamiento como el cincado, precise si la tolerancia se aplica antes o después del tratamiento: el espesor depositado puede impedir el atornillado de una rosca mecanizada a la cota nominal. La guía pliego de condiciones de fabricación ayuda a no olvidar nada.