El desbarbado consiste en suprimir las rebabas, esos pequeños excesos de material, láminas y cantos vivos que subsisten en los bordes de una pieza tras el mecanizado, el corte, el punzonado o el moldeo. Una rebaba puede herir a un operario, impedir un montaje, bloquear una válvula o desprenderse en un circuito hidráulico.
Existen varios métodos. El desbarbado manual, con lima, rasqueta o herramienta de cuchilla rotativa, sigue siendo habitual para piezas únicas y zonas de difícil acceso. En la máquina, herramientas combinadas o cepillos rompen los cantos al final del programa. A granel, el acabado vibratorio hace vibrar o girar las piezas con medios abrasivos; el cepillado abrasivo y el granallado tratan las superficies. Para las rebabas internas y los agujeros cruzados se recurre al chorro de agua a alta presión, al desbarbado térmico, en el que una explosión de gas quema las rebabas, o al desbarbado electroquímico. La elección depende del material, del tamaño de la serie y de la accesibilidad de los cantos.
El desbarbado afecta a casi todas las piezas, con una exigencia variable: una pieza visible, una pieza destinada a un circuito de fluido, un producto sanitario o un componente electrónico no toleran ninguna rebaba. La norma ISO 13715 permite indicar en el plano el estado esperado de los cantos (canto vivo, redondeado o con rebaba admitida). Un chaflán o un radio, definido en el plano, sigue siendo la mejor manera de especificar con precisión el resultado. El desbarbado forma parte tanto del mecanizado CNC como de la calderería ligera y corte.
En una solicitud de presupuesto. Evite la fórmula «sin cantos vivos» por sí sola: precise el resultado esperado, por ejemplo «cantos rotos 0,2 mm como máximo», y enumere las zonas afectadas, en especial los agujeros cruzados y las rebabas internas. El desbarbado manual es tiempo de operario: cuanto más estrictas son las exigencias, más pesa en el precio, como detalla la guía sobre el precio del mecanizado CNC.